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agosto>septiembre
2001



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No hay más leña que la que arde. Y esto viene a cuento porque, muy a menudo, este mundo virtual tan atractivo que nos está tocando vivir, no sólo da la impresión de que no arde, sino que cuando lo hace, en ocasiones huele realmente a chamusquina.

Es como aquel chiste preferido de los trabajadores de banca, que llega un tipo con corbata y traje de marca, en un 4x4 full-equipe cromado a tope a un paraje remoto de montaña, y se encuentra con un pastor que cuida tranquilamente un considerable rebaño de ovejas. Le dá los buenos días y le propone una apuesta: el pastor le dará una oveja si el tipo es capaz de decirle cuántas hay en el rebaño.
El pastor, despreocupado, acepta la apuesta y nuestro tipo despliega un ordenador portátil y un teléfono para conectar vía satélite con diferentes bases de datos de todo el mundo y lograr estadísticas de densidad de población de ovejas en la zona, calidad de la hierba, climatología y otros datos de interés. Después de 20 minutos de cálculos le comunica al pastor que su rebaño tiene 1.638 ovejas, de las cuales 37 están preñadas y 8 a punto de parir.
El pastor, sorprendido, confirma los datos e invita al visitante a coger el animal que prefiera. Nuestro hombre se introduce en el rebaño, coge a un animal, lo mete en su todo-terreno y se dispone a partir, pero… el pastor reflexiona y con el hombre agarrado ya al volante, le propone, por la ventanilla, una nueva apuesta.
- Si yo fuese capaz de adivinar su profesión… ¿me devolvería la oveja?.
El hombre acepta, e inmediatamente el pastor le dice:
- Usted es auditor.
Perplejo, nuestro tipo, le dice al pastor:
- ¿Cómo es posible que lo haya adivinado?
Y el pastor le da la solución:
- Usted es auditor, porque ha venido aquí sin que nadie lo haya llamado, me ha dicho lo que yo ya sabía y no tiene ni puñetera idea de lo que se trae entre manos, porque de todo el rebaño ha cogido al perro, así que haga el favor de dejarlo bajar del coche.

El chiste es agradecido porque identificamos situaciones parecidas a nuestro alrededor. Grandes despliegues de medios y datos, Titanics de la teoría que se rajan a la mínima proximidad de cubito de hielo.
Da la impresión de que vivimos en la cultura del discurso teórico y que la práctica es una ordinariez propia de los talleres de reparación de vehículos.
en portada:
tractor de Diábolo





El progreso se forja a base de equivocaciones, y para eso es necesario -incluso- subir alguna vez al perro al coche, para que, al menos en la próxima ocasión, existan más posibilidades de que subamos a una oveja.
La formación profesional en los oficios necesita de una mayor vinculación entre escuela y taller. La impresión es que los estudiantes de cerámica, volumen, joyería… se están formando para trabajar en talleres que no tienen nada que ver con los que están abiertos en estos momentos.
En algunas escuelas, la teoría y la práctica real de los oficios están divorciados y, a veces, aparenta que por la vía penal. Con el agravante de que, en muchas ocasiones, el profesorado docente nunca ha ejercido efectivamente su oficio, dándose el caso de profesores que enseñan a alumnos cuya principal expectativa de empleo es, precisamente, la enseñanza…
En algunos casos, se produce la entelequia de una formación profesional solamente teórica, reducida al ámbito de las propias escuelas y desconectada de la realidad del mercado.
Los alumnos terminan sus estudios y se sienten huérfanos y desorientados en ese mundo hostil de ahí afuera que aparenta comérselos.

No existe un hábito práctico de colaboración entre escuela y empresa, entre escuela y taller, y los mecanismos que se contemplan actualmente son claramente insuficientes e inconvenientes.
Porque no sólo se trata de buscar un empleo para estos alumnos, sino de proporcionar a los talleres y empresas artesanales, trabajadores que puedan incorporarse con naturalidad al proceso productivo.
Es necesario incentivar o ensayar programas de contratos en prácticas o prácticas académicas en empresas artesanales en mejores condiciones, y facilitar una mayor presencia de profesionales en activo en las escuelas, bien a través de convenios o con programas de las instituciones con competencias en materia de artesanía y formación.


Manuel González Arias
Presidente de Oficio y arte
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